En Perfectionist Liberalism and Political
Liberalism[1], Martha
Nussbaum analiza la polémica que existe entre un liberalismo perfeccionista,
definido por Nussbaum como una posición política liberal que asevera una serie
de doctrinas éticas y metafísicas controvertidas que conciernen a la naturaleza
de los valores y de la vida buena y construyen los principios políticos en base
a ellas[2],
y un liberalismo político influenciado o de raíz rawlsiana. La cuestión que se
presenta de fondo es la de si, en una sociedad liberal, se ha de tener un ideal
de vida buena como meta a alcanzar o si, por el contrario, lo relevante se
encuentra en las normas o reglas que se han de aplicar para llegar a cualquier
meta.
Nussbaum va a
defender un liberalismo político similar al de John Rawls pero por razones, a
su juicio, distintas. Las razones de
Nussbaum para defender este liberalismo son de carácter ético y no de carácter
metafísico.
Para entender las
posiciones liberales va a ser imprescindible entender la idea de pluralismo,
que consiste en entender que existe una pluralidad de valores en la vida humana
igualmente genuinos y válidos. La posición de Nussbaum va a recalcar este
pluralismo afirmando que, en caso de no aceptarlo, entonces pensaríamos que hay
miembros de nuestra sociedad que están equivocados.
Como respuesta al
texto surgen algunas cuestiones que necesitan mayor discusión, algunas de ellas
son:
1.
La
posibilidad de una teoría política metafísicamente neutra. Que no dependa de
absolutamente ningún modelo de vida buena a alcanzar, o, por otro lado, si
ciertas cuestiones políticas pueden ser tratadas sin ningún tipo de compromiso
metafísico. Podemos encontrar en diversos debates políticos, como el del
aborto, una discusión sobre cuestiones metafísicas que, a menudo, resulta
difícil desligar del debate meramente político.
2.
La
incompatibilidad de ciertos modelos de vida con un estado liberal pluralista.
Nussbaum afirma que no ve por qué alguien que pertenezca a una religión
autoritaria pensaría que es terriblemente difícil llegar a la verdad[3],
independientemente de qué tipo de religión sea a la que pertenezcas nadie
negaría algo como que 2+2=4. No obstante, creo que una cosa es aceptar que eso
es verdad y otra aceptar que tiene la misma relevancia que otra ley o norma que
consideres que es verdad porque tu religión o comunidad así lo dice. Lo que
está de fondo es el límite de la tolerancia que requiere el pluralismo, hasta
qué punto se deben tolerar ciertas formas de vida si éstas atentan o cuestionan
las del mismo estado plural. Autores contemporáneos como Will Kymlicka recogen
este debate[4].
3.
La
crítica de las posturas feministas[5]
que consideran ciertamente injustas algunas tradiciones que sutilmente son
patriarcales y que de mantenerlas, mantendríamos todavía posiciones sexistas e
injustas dentro de un estado plural. La idea es que aunque el estado permita la
completa tolerancia, determinadas políticas aparentemente neutrales subordinan
de manera sutil a ciertos sectores de la población.
En cualquier
caso, el texto de Nussbaum apunta a diversos debates de filosofía política
contemporánea que iremos discutiendo a lo largo de las sesiones y que
plasmaremos en este blog.
De los temas que plantea Lucía, el que me parece más prometedor es la cuestión de si puede existir una teoría política metafísicamente neutra.
ResponderEliminarHay que aclarar primero que entiendo que "teoría política" aquí no se refiere a una disciplina académica, ya que en ese caso no hay duda. Se refiere a "una política" o "una serie de principios políticos" capaces de aplicarse y por tanto traducirse en normas sociales de todo tipo, principalmente jurídicas.
Si esto es así, la cuestión es: ¿puede haber principios políticos metafísicamente neutros?
¿qué os parece?