La comparación que hace Nussbaum entre el liberalismo perfeccionista y el político parte del concepto de pluralismo de Berlin. Éste desarrolla su idea a partir del análisis de dos conceptos de libertad, tras lo que concluye que el pluralismo es la opción más verdadera.
Los dos conceptos de libertad que trata Berlin en el texto
son la libertad negativa y la positiva:
Libertad negativa: “es el que está implicado en la respuesta
que contesta a la pregunta ‘cuál es el ámbito en que al sujeto –una persona o
un grupo de personas– se le deja o se le debe dejar hacer o ser lo que es capaz
de hacer o ser, sin que en ello interfieran otras personas’”.
Libertad positiva: “es el que está implicado en la respuesta
que contesta a la pregunta de ‘qué o quién es la causa de control o
interferencia que puede determinar que alguien haga o sea una cosa u otra’”.
A partir de estos dos conceptos, Berlin analiza los
fundamentos en los que se apoyan estas posturas, el modo en que han sido
comprendidos o los peligros que encierran.
Tras la lectura del texto, surgen distintas preguntas sobre
las que se podría reflexionar (que se pueden comentar en clase o servir como guía en la lectura del artículo):
·
¿Cómo puede establecerse la frontera entre la
vida privada y la autoridad pública, si se cree que hay que establecerse una?
·
¿Hasta qué punto tiene un mayor valor la
libertad frente a otros valores –igualdad, honradez, justicia…–?, ¿habría algún
criterio que permitiese decidir en una situación en la que estos valores entraran
en conflicto?
·
¿Cómo acercarse a una sociedad en la que cada
uno se ponga su propia ley (Kant) sin permitir la coacción?, ¿dónde estaría la frontera
entre educación y coacción/obligación?, ¿qué decir del anarquismo?
·
Comte: ¿Por qué debe ser tolerada una conducta
que no está autorizada por los expertos adecuados? ¿Podría establecerse una
especie de comité de expertos o, siguiendo a Kant, no podría haber expertos en
el ámbito de la moral?
·
“Si consiento que me opriman (…), ¿estoy menos
oprimido?
·
…
En definitiva, lo que se debate es qué es lo que haría libre a una sociedad, o cuál es el mejor método que permita la mayor libertad posible.
Gracias Alba.
ResponderEliminarUn comentario, no necesariamente relacionado con la entrada:
Basta leer las primeras páginas de la conferencia de Berlin para darse cuenta de que la motivación de la misma es criticar la "corrección política" de la época, que intentaba justificar ciertas interferencias con la esfera privada, tal como se daban en los regímenes totalitarios comunistas, en nombre de la libertad. De hecho, una parte de la crítica marxista se dirige contra la idea burguesa de libertad individual, como una ideología que sirve los intereses de una clase. Frente a esa idea falsa, se opondría una "verdadera libertad" que sólo se alcanza en la sociedad comunista.
Valga decir que Berlin critica esta crítica y al hacerlo recupera el pensamiento de los filósofos que representan esa visión individualista de la libertad. Y enseguida se ve que estos filósofos están comprometidos con el valor de la libertad individual como espacio en que cada uno concibe y busca la felicidad a su modo. Algunas citas en este sentido:
"Los filósofos que tenían una idea optimista de la naturaleza humana y que creían en la posibilidad de armonizar los intereses humanos, filósofos tales como Locke o Adam Smith y, en algunos aspectos, Mill, creían que la armonía social y el progreso eran compatibles con la reserva de un ámbito amplio de vida privada, al que no había que permitir que lo violase ni el Estado ni ninguna otra autoridad"
"«La única libertad que merece este nombre es la de realizar nuestro propio bien a nuestra manera», dijo el más celebrado de sus campeones. Y si esto es así, ¿puede justificarse jamás la compulsión? Mill no tuvo ninguna duda de que sí se podía. Puesto que la justicia exige que cada individuo tenga derecho a un mínimo de libertad, sería necesario reprimir a todas las demás, en caso necesario por la fuerza, para impedir que privaran a alguno de su libertad."
La discusión sobre Mill es de lo más útil del texto, quizá. Muestra muy claramente el trasfondo de una visión perfeccionista del liberalismo. Muestra que la defensa de la libertad de Mill se basa en definitiva en el valor de la libertad misma. En varios pasajes (pp. 5-7) se repite la idea de que la libertad es la esencia de la humanidad.
El resto de la conferencia casi puede resumirse en mostrar que todo lo que se aparta de esta idea de libertad, supone confundir los términos.
Como respuesta a esta crítica de la libertad positiva, puede que la lectura de Ernst Bloch pueda ofrecernos algún hilo por el que tirar: "The Utopian Function of Art and Literature. Selected Essays". The MIT Press, 1989.
ResponderEliminarLa cuestión sería volver la mirada a la cultura y al potencial que tiene la forma de vida que se construye dentro de ella. No se trataría de establecer el límite entre proyectos de vida aceptables o inadmisibles, ni de imponer un proyecto de vida ideal, sino de ir construyendo alternativas que tienen sentido y legitimidad dentro de la cultura en la han sido creadas.
Habría que recuperar aquí la ilusión anticipatoria o la esperanza de Bloch, como ejemplos del potencial utópico de la cultura; aquello que, aun no siendo todavía, se espera. La conciencia de ese futuro es anticipatoria y las manifestaciones de la misma se encuentran en el arte, pues la cultura es el espacio en el que nos encontramos con estos excedentes. Es ese potencial el que nos devuelve una imagen positiva del futuro: “Art is neccesary in order that man should be able to recognize and change the world. But art is also necessary by virtue on the magic inherent in it” (Bloch, 1989:xl). Precisamente por ser arte sabemos de la imposibilidad/improbabilidad de su realización, lo cual podría superar el peligro de caer en totalitarismos así como la crítica de Berlin a la libertad positiva.
Necesitaría de una lectura más completa y profunda de Bloch, pero la reflexión que quisiera plantear al respecto es si la cultura puede dar alguna respuesta al problema del totalitarismo sin renunciar a la libertad positiva (en el polo opuesto se encontraría la visión feminista de Moller Okin, según la cual la mayoría de las tradiciones culturales y religiosas son sexistas y la alternativa sería deshacerse de ellas).
No estaríamos hablando de la necesidad de instauración de un ideal que podría llevar al totalitarismo, sino de remanentes que permanecen en la cultura y que permiten el cambio sin coacción. Bloch no habla de interferencias necesarias en la esfera privada ni de una “verdadera” libertad, sino que permitiría el cambio dentro de la concepción de libertad; puesto que estaría en diálogo con la cultura en la que se encuentra, no se trataría de imposiciones u obligaciones. Como digo, una lectura más completa sería necesaria bien para denunciar la aportación de Bloch como otro intento de legitimación de interferencias privadas bien para completar su aportación como alternativa a ese peligro; en cualquier caso, se trata de una sugerencia de lectura que creo que puede ampliar la visión de la libertad positiva.